CÓMO SER UN/A BUEN AMANTE
La mayoría de personas nos hemos planteado en alguna ocasión cómo deberíamos actuar para ser buenos amantes, bien cuando hemos tenido pareja o bien cuando la buscamos. En cualquiera de los casos nos invade el deseo de superarnos a nosotros mismos y de esforzarnos para mantener a nuestra pareja al lado o de encontrar una pareja y satisfacerla.
No existe una única fórmula para desarrollar una actividad sexual sana, complaciente y satisfactoria, pues cada persona es única y tiene sus deseos, gustos, necesidades y experiencias, y cada pareja disfruta de forma distinta a las demás.
Se trata justamente de conocer cuáles son los deseos de nuestra pareja y experimentar con ella. Es así como llegaremos a dominar la situación y a sacarle el máximo partido a los encuentros sexuales.
Nunca podremos saber lo que le gusta a nuestra pareja adivinándolo, así que tendremos que preguntarlo, proponerlo, explorarlo… Con la comunicación aprenderemos mucho más que con la intuición, por muy buena que sea la nuestra. Siempre será más efectivo explicar a la pareja lo que nos gusta y lo que no, proporcionándole la información detallada. Es responsabilidad de cada persona exponer a su pareja sexual lo que le agrada; no es ofensivo, vulgar ni conlleva ninguna consecuencia negativa el hablar de ello.
Por ejemplo, podemos sugerir con sensualidad que deseamos que nos acaricien el cuello, o podemos pedir en un momento de excitación intensa que nos realicen alguna práctica sexual determinada (siempre que hayamos consensuado que el otro/la otra estará de acuerdo en realizarla). Incluso podemos dirigir los movimientos, las caricias, etc. tomando la mano de nuestra pareja y deslizándola hacia la zona que deseamos sea acariciada. El tono erótico, el humor y la sinceridad, así como el buen gusto y la sensibilidad, siempre serán características positivas y necesarias a la hora de expresar nuestras preferencias sexuales. Nunca impondremos nuestros deseos al otro/a, en caso de recibir una negativa. Por eso es tan importante conocer los gustos de nuestra pareja sexual, pues no queremos crear ninguna situación incómoda entre los dos.
También es posible que expresemos gustos distintos según la ocasión, el entorno, etc. o que nuestras preferencias cambien con el tiempo. De nuevo, será muy oportuno hablarlo con la pareja y darle a conocer las variaciones.
Si los deseos sexuales de ambos miembros entran en conflicto, se debería iniciar un proceso honesto de negociación y entendimiento.
Pero siempre será importante que las dos partes de una pareja se involucren por completo para gozar de una plenitud sexual, que se traducirá en una gran reciprocidad de afecto y placer.
Ultimos comentarios